"No necesitas a nadie para llegar a donde mereces"
lunes, 22 de agosto de 2011
Quien lo diría;
En aquel Citroën de color rojo gastado, que ellos tenían, yo era feliz. Me gustaba subir, ver como todo se movía al ritmo de cualquier canción de Led Zeppelin. Al parar, la música seguía sonando, mi cabeza seguía en las nubes. Veía los pájaros pasar, los seguía con la mirada, como si fuera la primera vez que miraba a ese animal con alas. Me gustaba quedarme viendo la velocidad en la que se movían las nubes, cuando había viento también me gustaba ver como se movían las hojas de los árboles, incluso miraba para el mar. Me entretenía. Imaginaba que en un barco de esos podría ir yo, decirle que me llevaran lejos, donde pudiera estar sola, sin nadie que me dijese lo que tenía que hacer en ese momento. Que si, que igualmente ahora me quedo mirando fijamente los barcos, los pájaros, el ligero movimiento de las hojas cuando hay viento, la velocidad de las nubes, pero hay cosas que no cambian. Son buenos momentos. De pequeña, no quería ser como las demás, no me imaginaba tener un novio, no pensaba en estudiar, tampoco me importaba mucho como vestir, ni siquiera mi pelo, tampoco quería tener una mejor amiga, creía que no me haría falta, que yo solo me conformaría. Me veía diferente, me gustaba ser diferente, pero esas son las cosas que cambian. Tengo novio, lo quiero más que nada y es lo más importante para mi, sin él yo no querría seguir, me enseñó a amar, a besar y también a más cosas, por él lo daría todo, sin dejar nada, literalmente, es mi vida. Tampoco es que me mate a estudiar, pero lo intento, me importa como vestir, me gusta la ropa, combinar, también me importa mi pelo, mucho además. Puede que digan que no se debe juzgar por la imagen que damos, pero la imagen da mucho que pensar, te define, es una manera de decir como somos, sin tener que decir ni una palabra. Tengo una mejor amiga, y me hace mucha falta, no me conformo estando yo sola para solucionar mis problemas, no me puedo desahogar hablando sola, tampoco gritando ni diciendo todo lo que siento en un cuarto cerrado, necesito decírselo a alguien, y para eso está mi mejor amiga, para ayudarme cuando estoy mal, para lo bueno, para lo malo, ella también me tiene a mi. En aquel Citroën de color rojo gastado, que ellos tenían, yo era feliz. ¿Pero sabes qué? Ahora también.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario